Celebrar el Grito de Independencia costará 17% más que en 2024, es decir,
hasta $7,000. Preparar pozole puede llegar a costar hasta $2,000.
Acudir al zócalo de la ciudad para dar el Grito ya no es económico, el gasto
promedio llega a $5,800, 16% más que el año pasado.
ANPEC rechaza el aumento del IEPS en productos de consumo popular; si los
consumidores no tienen capacidad adquisitiva, el pequeño comercio no vende.
Ciudad de México a 8 de septiembre de 2025.- La Alianza Nacional de Pequeños
Comerciantes (ANPEC) realizó, como lo hace año con año, un sondeo para calcular la
variación de precios de lo que costarán a las familias mexicanas los festejos patrios. Este
año, organizar una reunión en casa para 10 personas podrá llegar a costar hasta $7,000.00
en promedio, un 17% más que en 2024, que significó una erogación de $6,000.00. Este
gasto incluye platillos, bebidas, dulces típicos, adornos y música.
Una noche mexicana en casa implica un menú abundante y variado. Preparar pozole ronda
los $2,000.00; tinga de pollo $1,250.00; tostadas de pata $1,100.00 y los tradicionales
pambazos $1,350.00; a esto hay que sumar refrescos, aguas frescas, cerveza y tequila, en
un rango de $2,800.00 a $3,000.00; la decoración temática del evento, banderitas, papel
picado y otros adornos patrios significan $600.00 del presupuesto.
“La ventaja de organizar el festejo en casa es que regularmente se convierte en una
celebración de “traje”, en la que las distintas familias invitadas llegan con viandas y nunca
con las manos vacías”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Por otra parte, acudir en familia al zócalo de la ciudad a dar el Grito ya no es un gasto
menor; entre transporte, antojitos (esquites, pambazos, buñuelos, marquesitas, café de olla,
entre otros) y bebidas, el gasto promedio llega a $5,800.00 pesos, cuando el año pasado
fueron $5,000.00, presentándose un alza equivalente a un 16%.
Los jóvenes suelen dar el Grito en antros o restaurantes y aquí el gasto cambia de dinámica
porque las bebidas son el centro de la fiesta y la comida queda en segundo plano; la cuenta
promedio es de $1,400.00 por persona, es decir, un grupo de 10 pueden llegar a gastar
hasta $14,000.00, un 17% más caro que el año pasado.
No se debe perder de vista el gasto que se realiza por dar el Grito con atuendos típicos
mexicanos: blusas bordadas, chales, camisas de manta, sombreros o trajes de charro, lo
que puede significar hasta $1,200.00 por outfit. Si se quiere cerrar con broche de oro la
noche, una serenata de mariachi de gama media con seis melodías cuesta en promedio
$3,600.00, representado un incremento de 20%.
Al mismo tiempo que las familias ajustan sus bolsillos para esta celebración, estamos a
punto de iniciar uno de los debates con mayores repercusiones en la economía de la
población: la definición del Paquete Económico 2026. Hoy 8 de septiembre es la fecha
límite para que el Poder Ejecutivo envíe su propuesta al Legislativo.
Algunas voces anticipan que dicha propuesta incluirá aumentos de impuestos, rompiendo
así con el acuerdo de equilibrio fiscal que el presidente López Obrador honró durante su
mandato, al no crear ni aumentar impuestos y limitarse únicamente a actualizar el IEPS
respecto al impacto de la inflación.
De confirmarse los rumores, la propuesta contemplaría un aumento en el IEPS a productos
de alta demanda popular, capaces de generar una copiosa recaudación. Lo que se ha dicho
para la justificación de este aumento, por trillada, ha tenido poco impacto, dejándose ver
que la medida, en realidad, está más orientada a la recaudación y no en lo que la pretenden
sustentar en el discurso.
“Los consumidores mexicanos tenemos memoria y sabemos que nuestro consumo ya está
ampliamente gravado, pagamos 16% de IVA, soportamos un alto índice inflacionario que
ha venido elevando el precio de los alimentos en los últimos años, (33% de incremento
acumulado en la era post COVID), absorbemos también los costos de la inseguridad y la
violencia, que se expresan con extorsiones en las carreteras, en la producción agricola y
con cobro de piso en la comercialización; como si esto fuera poco, ahora según estos
trascendidos, se quiere aumentar el impuesto del IEPS, que grava justamente los productos
que más consumen los mexicanos”, declaró Rivera.
Este incremento en el IEPS encarecerá los productos, lo que acabará de minar aún más el
insuficiente poder adquisitivo de la población, caerán las ventas, afectando de manera
directa a los pequeños comercios del país que sufrirán la gota gorda para mantenerse en
pie y evitar a toda costa bajar la cortina.
“Estamos convencidos de que no es el momento para aumentar impuestos, y menos
aquellos que elevan el costo de los productos que la gente demanda, como el IEPS. Este
impuesto, por su propia naturaleza, es una herramienta de recaudación por excelencia, a
través del cual el Estado obtiene recursos a lo chino, pues no depende de que el ciudadano
acuda a pagar el impuesto, sino que la carga impositiva va directo al precio de las cosas,
asegurando la recaudación automática en cada compra realizada”, concluyó el líder de los
comerciantes.
Por ello, ANPEC se dirige a Ustedes, señores diputados federales del H. Congreso de la
Unión, para expresar absoluto rechazo al aumento de impuestos. Nos encontramos en la
cuerda floja; decidir subirlos nos empujará al precipicio.
Salimos en defensa del poder de compra de los consumidores por una simple y sencilla
razón: si ellos no tienen capacidad adquisitiva, nosotros no tenemos ventas; el consumo
local y su economía se paralizan en vez de activarse y florecer, ni ellos compran ni nosotros
vendemos.
Decimos ¡basta, no al aumento de impuestos!, porque el horno no está para bollos y las
familias están apenitas en el gasto para su manutención.
Demandamos un parlamento abierto, para discutir y encontrar alternativas viables, menos
perjudiciales para la población, antes de adoptar en automático la decisión de afectar
directamente el bolsillo de la gente.
Diputados, enfrentan una grave decisión, se alinean al interés de la gente o a la consigna
partidaria y sus aspiraciones políticas personales. Los exhortamos a actuar con sentido
común y a ser sensibles de la realidad harta compleja que la ciudadanía de a pie enfrenta
en su vida cotidiana.
¡No le muevan, déjenos trabajar!