En estas fiestas decembrinas es cuando más se registra el uso de la pirotecnia, la cual genera taquicardia, temblores, falta de aire, náuseas, aturdimiento, pérdida de control, miedo y hasta la muerte, no solo en animales, sino también en humanos que manejan estos productos explosivos.
Los efectos en los animales son diversos y de diferente intensidad y gravedad. Los perros suelen sentir temor y al huir pueden ser víctimas de accidentes o perderse. Las aves reaccionan frente a los estruendos con taquicardias que pueden provocarles la muerte; los gatos suelen correr detrás de los explosivos por simple curiosidad pudiendo ingerirlos, perder la vista o lesionarse; los insectos y otros animales pequeños poco pueden hacer para no ser dañados, la pirotecnia es para ellos un explosivo de gran tamaño.
El presidente del Club Canófilo del Mayab, Felipe Xacur Baeza señaló que los animales pueden llegar a morir a causa de la pirotecnia, y que estos ruidos tan fuertes no solo dañan a los perros sino también a otro tipo de animales y al mismo humano:
“Lo mismo es la agresión para el oído humano, y para el perro multiplíquelo por mil, el auditivo del perro es más fino que el auditivo del humano, el perro percibe un olor a distancias muy largas, y hay hasta perros que llegan a morir de tan nervioso que queda del ruido”.
Resaltó don Felipe Xacur que hay fuegos artificiales que no hacen tanto ruido, y que no ponen en peligro la vida de quienes están alrededor de ellos:
“Hay juegos artificiales que no hacen tanto ruido, protege a los humanos y a los animales, hasta un petardo es muy peligroso para un niño, hay que evitar la agresión auditiva y el riesgo de un petardo”.
Señaló que los sentidos están preparados para recibir una cantidad determinada de información y cuando se sobrepasa, duele, añadió el especialista.